Este viernes 4 de octubre, en plena “campaña federal” del Frente Juntos por el Cambio, el actual presidente, Mauricio Macri, anunció la entrega de subsidios extraordinarios a los “fallecidos en defensa del Regimiento de Infantería de Monte número 29”. El acto homenaje, igualmente, se hizo en regimiento de Patricios en el barrio porteño de Almagro.

Nuestro querido primer mandatario suele sorprendernos con su inconsistencia histórica y viene bastante falto de papeles en lo que a respeto y memoria por los crímenes de lesa humanidad respecta. Las políticas en materia de seguridad – represión – y adoctrinamiento del gatillo fácil por las fuerzas de seguridad del macrismo nos han dejado el saldo de un muerto cada 22 horas. Así lo denuncia la Coordinadora contra la represión policial e institucional –CORREPI– en 2019.

Sólo teniendo en cuenta los casos fielmente denunciados, entre 2016 y 2018, se registraron 1393 casos de asesinato a manos de las fuerzas represivas de la nación, la provincia y la ciudad de Buenos Aires, y contando…. este informe comprende a las víctimas cuyos asesinos son ex integrantes de las fuerzas, lxs muertxs por la espalda del gatillo fácil y quienes forman parte del sistema penitenciario nacional. Por si alguien viene con ganas de desmerecer estadísticas, la ministra Bullrich reconoce 98 casos, que, no sé a ustedes, pero para mi son un montón de muertos en democracia.

Las víctimas a las que refiere el primer mandatario, cuyas familias reciben una pensión del ejército argentino, murieron en servicio durante un ataque montonero bajo el gobierno de María Estela Martínez de Perón. Ensuciando la memoria colectiva y con el objetivo de respaldar una “guerra sucia” anclada en la “teoría de los dos demonios”, de pronto, el negacionismo neoliberal de este representante del poder se nutrió de detalles históricos. Claro está que, en ningún momento, mencionó que los caídos, usualmente soldados de servicio militar y cabos menores, estaban subsumidos en sistema corrupto que se alistaba para arrebatarnos la democracia de la mano de políticas económicas copiadas a las de la Alianza Cambiemos en estos últimos cuatro años (¿o será al revés?).

Mientras tanto, más allá del acto en el que participaron el ministro de Defensa, Oscar Aguad; el secretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural, Claudio Avruj; el jefe del Estado Mayor Conjunto, teniente general Bari del Valle Sosa; y el jefe del Ejército, general Claudio Pascualini, el público del 30% conservador y cómplice de las penurias del pueblo, se expresaba a través de las redes sociales. Cecilia Pando, más milica que el represor genocida de su padre, ferviente militante por la defensa del retroceso de los derechos, se hizo presente y documentó en sus redes la hazaña del gobierno nacional.

En algún momento, cuando “República” se volvió un significante vacío dejamos de atender a que las políticas de gobierno afectan nuestros vínculos con el pasado y la historia. Dejamos pasar que el secuestro y exterminio sistemático de personas es un crimen de lesa humanidad. Abrimos las puertas al cuestionamiento del número de víctimas mientras nos siguen apareciendo nombres nuevos a los que restaurarles la vida que el autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional” les destruyó. Y en la TV permitimos que nos equiparen un delito individual a la herida más grande en la construcción político-social de nuestra República Argentina.

La “Memoria” pasó de ser el eje de reivindicación de nuestra historia social a una reificación, como si fuera mera mercancía de campaña, directo a la golosa agenda electoralista. Y bueno, Mauricio, tenés “todo lo que quieren las fachas”, pero ahora votamos les pibes socializades y educades por una Patria Nacional y Popular.

Foto de portada: Telam

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