Nací en el ochenta y tres y Fito Páez ya tenía veinte años, Como yo, el 25 de mayo de 2003. Hacía dos meses y diecisiete días que había cumplido veinte años. 

En ese entonces, ya estudiaba música y la olla se bancaba con la guitarra y el bajo, las herramientas que había aprendido a usar la segunda mitad de mi vida de relucientes dos décadas. 

Todavía vivía en Córdoba y no tenía más perspectiva que llegar a la siguiente semana sin tener que pedir auxilio a mis viejos, que de pedo podían con ellos y mis hermanos. El 2001 todavía dolía. 

Si se me llegaba a cortar una cuerda del bajo, mi economía mensual entraba en crisis.  Aunque, de todas formas, de alguna manera lo solucionaba, de algún rincón arañaba. Era un pendejo; iba a estar bien. Iba a sobrevivir, pero no era fácil.

El Peronismo me picó un par de años después, ya viviendo en La Matanza, cuando arranqué para repensar mi vida en Buenos Aires, de donde me sentía parte sin más razones que Piazzolla y las ganas de caminar de noche por Corrientes como veía en la tele.

Hay cosas que no recuerdo. 

En ese momento, para mi era todo lo mismo. 

Ese Néstor Kirchner que había asumido era lo mismo que Duhalde, que era lo mismo que De la Rúa, que era lo mismo que Cavallo, que era lo mismo que Menem, que era lo mismo.

Si me acuerdo el día que paré la oreja cuando escuché a mis viejos hablar sobre la ‘ruptura en la provincia’; ‘el que gana conduce, el que pierde acompaña’; ‘y bueno, se arrancarán los ojos democráticamente’ opinaban; y yo escuchaba. 

Empecé a leer el diario todos los días.

Cristina y Chiche se mostraron los dientes en un Congreso del Pejota en Parque Norte en 2004. “Pienso que mi partido debe dejar de dar el lugar a las mujeres portadoras de marido” dijo Cristina. La Chiche, no se quedó atrás, agarró el micrófono y le respondió: “En mi caso particular, Cristina, soy portadora de apellido, me llamo Hilda Beatriz González de Duhalde, no me pesa, estoy muy orgullosa de serlo”. Ninguna de las dos accionaba políticamente sin pensar. Eran leonas hambrientas de poder, y sus compañeros de vida, sus socios políticos, iban a medir sus espaldas en la provincia de Buenos Aires. Chiche y Cristina serían candidatas a Senadoras por el distrito más grande del país; y la que venciera iba a coronar como líder del Peronismo a Eduardo, ex Presidente de la Nación o a Néstor, actual primer mandatario, respectivamente. Dos mujeres, piezas claves en la sana disputa por la construcción de Poder. Porque el que más votos saca es el que conduce. Ganó Cristina 45 a 20.

Esa elección legislativa, fiscalicé por primera vez en La Matanza y sentí el océano profundo de mi ser Peronista ancestral durante el discurso de Alberto Balestrini, primer candidato a Diputado Nacional y próximo Presidente de la Cámara; en la puerta de la municipalidad, luego de los primeros datos oficiales. Fue el primero de muchísimos rituales peronistas en los que años más tarde participaría. 

Estaba lleno de negros y negras del conurbano más profundo que habían defendido los votos de Cristina como Balestrini les pidió, porque así se había comprometido con Néstor, porque creía que era lo mejor para el Pueblo matancero y todo era festejo. Me acuerdo que pensé en el 17 de octubre, fecha que sólo era una fecha hasta ese momento y se me aceleró el corazón de orgullo. Ya nada sería igual para mí.

Unos meses después fue lo del ALCA, en noviembre de 2005. Esa la seguí como una novela de la tarde. Mi viejo y mi hermano fueron a Mar del Plata. Yo andaba con otras cosas en mi cabeza. Mucha guitarra, muchas canciones que me aturdían y todavía no sabía bien cómo sacarlas de adentro mío. Además, todavía estaba sin laburo.

Cuando leí en Clarín que el Presidente Néstor Kirchner le había dicho a Bush, en la jeta, que ‘a nosotros no nos gusta que vengan a prepotearnos’; y que Lula se había retirado de la asamblea dejando en claro que Brasil acompañaría el voto de la Argentina; y el Comandante Chávez y el ‘AL CARAJO’; y Maradona en el tren a Mar del Plata y ese NO al ALCA lo viví con consciencia histórica. 

Algo muy importante había pasado. Me daba alegría y empezaba a ser espectador de la política argentina, asunto que me resultaba lejano y que me daba cierta repulsión hasta hacía no mucho tiempo.

Quería entender más cosas, saber más. 

No me alcanzaba con decir que era peronista porque había fiscalizado una vez en San Justo y si haces eso quedas ungido por el óleo sagrado  de Juan Domingo, y te convertís instantáneamente en peronista. 

Quería saber más.

Me vinieron ganas de empezar a leer historia, y buscar de dónde venía eso que estaba pasando. 

Mi Viejo me sugirió que empiece con algún manual de historia argentina del colegio secundario, para ordenar la cronología en general, porque obvio en la escuela no había aprendido una mierda; y después, que vaya buscando al menos un libro de cada época, de cada hecho y de cada persona que me interesara ahondar.

Arranque con Historia Argentina de tercer año, no sé qué editorial; después mucho José María Rosa, Felix Luna; la biografía de Roca me pareció increíble, y en ese libro encontré por primera vez la astucia política tras bambalinas. El Zorro le decían a Roca. Un político brillante al servicio de algo que no me representaba en la más mínimo, pero objetivamente el libro me aportaba información sobre cómo podría llegar a pensar un tipo que analiza, interpreta y acciona en términos políticos. 

Había encontrado algo con lo que obsesionarme; porque mi máxima obsesión es encontrar nuevas obsesiones; quizá parte del karma de ser argentino.


Me puse a leer historia argentina 

de forma obsesivo compulsiva:

Primera Junta, el control del puerto, 

Saavedra falso virrey, Moreno realmente muerto.

Contando lo que fui estudiando

no sé en qué momento acabe rimando.

San Martín y la locura de Los Andes

Libres o muertos, negros libertos

entregan su sangre, 

Belgrano medita y crea la bandera

que pobrecita, no sabe todavía la que le espera.

Rivadavia, el préstamo de la Baring y sus intereses 

porteños traidores y una eterna felattio a los ingleses.

Rosas  y el primer patriotismo que asomaba en mi imaginario; 

Plantear soberanía en ese entonces era revolucionario.

Maipú, Pavón y Caseros no eran solo calles; 

como tampoco sólo lo eran Dorrego y Lavalle.

de un lado Chacho Peñaloza, y las montoneras federales.

del otro el traidor de Urquiza, Mitre y los liberales.

La Constitución del cincuenta y tres; 

la Guerra del Paraguay, y vienen metiendo las narices los ingleses, ¡otra vez!;

El genocidio de la Conquista del Desierto; 

miles de hermanos muertos, ¡¡PUM!!, 

increíble pero cierto

Bueno…

Buenos Aires moribundo por la fiebre amarilla; 

contra el negro, el indio y el pobrela peste, sin piedad, gatilla

Hago un alto en este historial

voy a dejarme una NOTA MENTAL:

aprender del siglo XIX el orden de todos los Presidentes, 

y al menos de cada presidencia, un hecho trascendente. 

Sigo…

la consolidación institucional del Estado-Nación

los planes estratégicos de desarrollo, la avalancha europea de la inmigración;

La sangre de gaucho que no mezquina Sarmiento 

si para construir SU idea de Patria la utiliza como cimiento.

El siglo XX, la Ley Sáenz Peña, y el Centenario aristocrático, 

La Revolución del Parque y Leando N. Alem que a los chetos no les cae nada simpático

Abstención tras abstención

y de modo democrático

los radicales ganan a fuerza de política una elección;

Irigoyen y la pulseada con la oligarquía 

los pobres entran a la política 

por la ventana que el radicalismo les abría.

Marcelito Te de Alvear, de galera los señores

con los que toman solitos toditas las decisiones

Ocurre la vuelta del Peludo

y al toque golpea Uriburu

Década Infame

Golpe del GOU

la infamia oligarca garca 

por fin se acabó 

Perón secretario de Previsión 

Aguinaldo, vacaciones, estatuto del peón

La negrada de a poco se alista

para la preparación humana de la Revolución Justicialista

El Coronel demasiado asoma el copete

y los Generales en Martín García preso lo meten.

Plaza de octubre, patas en la fuente

derecho popular y a los obreros ya nadie les miente.

La Unión Democrática trabajando para el enemigo, 

Braden opositor se vuelve sátira encabezando todos los partidos

Si pa’ votar el peón debe cortar el alambrado

lo hará, sin preguntar a ningún patrón, a ningún hacendado.

La CGT, Espejo, laburantes sindicalizados

ruge el grito potente y bestial

de la columna vertebral 

del Movimiento Obrero Organizado

¿Alpargatas

si, 

¿Libros

no. 

almácigo en la ducha, 

Parqué para el asado, bro.

Desde sus guaridas asquerosas atentan contra el Pueblo y contra la libertad

Evita es fuego eterno, Evita es revolución de verdad

Evita me ama y lo siento. 

Evita es una puta

Evita en la 9 de Julio y el renunciamiento. 

Evita es una puta

Evita defiende a los negros, descamisados. 

Evita es una puta

Evita, el día del niño y los regalos

Evita es una puta

Evita y el laburazo de la Fundación. 

Evita es una puta

Evita es fanatismo y pasión. 

Evita es una puta

Viva el cáncer que Evita es una puta inmoral. 

Marcha de antorchas porque Evita es una yegua, puta, montonera, santa e inmortal.

Corpus Cristi, marcha de fieles

bombas que sobre Plaza de Mayo llueven, 

golpean fuerte fuerte 

las puertas de todos los cuarteles

Quieren que el Presidente tense, 

contra el tirano ‘Cristo Vence’.

Aunque no haya vencedores, ni vencidos

La Fusiladora al Peronismo a cenizas lo ha reducido

El decreto 4161, el silencio, La Resistencia

Y a John William Cooke se le agota la paciencia.

Aramburu, Rojas. Muertos. 

Fusilados de José León Suárez, Muertos

Valle, Tanco, Cogorno; el Conintes, muertos.

Walsh y la Operación Masacre. Muertos.

Illía, el golpe de Onganía; muertos. Muertos.

Los caños, los miguelito, la neciente JotaPe

Cuba, la teoría del foco, la muerte del Che

No pudieron los Uturuncos

Taco Ralo se intenta otra vez 

acá de ENVAR EL KADRI pa’ siempre me enamoré

El Gringo Tosco, el Cordobazo 

El Camilo Torres, Montoneros, el Aramburazo

En La Calera crece el mito

y acá me enamoro pa’ siempre de NORMA ARROSTITO

Trelew, Lanusse, Campora, Ezeiza, La Cantata 

El Loco Galimba. Rucci, y la Burocracia que la saca barata. 

Santucho y el Ejército Revolucionario del Pueblo

Estúpidos, imberbes, muere el Viejo, los negros quedan huérfanos de nuevo. 

Isabelita, López Rega, la Alianza Anticomunista Argentina

empieza el exterminio inaugurado por las 3A asesinas.

Los Montos deciden volverse clandestinos

a la deriva queda todo el pueblo argentino.

A Vicki Walsh no la matan, ni ahí, 

ella por la Patria decide morir

Mugica. Ortega Peña. Muertos

Videla, Massera, Viola, Muertos. Muertos. Muertos.

El error de la Contraofensiva que trae más muertos, muertos, muertos.

Malvinas, pibes muertos, muertos, muertos.

el Wisky de Galtieri que les presentara batalla

¡viejo borracho y asesino porque mejor no se calla!

Alfonsín, el cajón de Herminio, los Pañuelos en la Plaza

‘con vida los queremos de vuelta en nuestras casas’

Alzamientos, Aldo Rico y los intentos carapintadas, 

Movimiento Todos por la Patria, Gorriarán, el asalto a La Tablada

Saqueos, hiperinflación, se adelanta el paso de mando

Llega Menem que al Gobierno entra defraudando

Reforma del Estado y poco muy poco va quedando.

Chupete, Cavallo, Duhalde, siempre el mismo garca que la cara le va cambiando.

Hasta que del sur más patagónico

resucitando a un país agónico

vino a proponernos un sueño

un flaco, grandote, visco y risueño

dos meses y diecisiete días después 

de haber cumplido veinte años en el dos mil tres 

señoras y señores, ¡ASÍ ES!

con memoria

y sin gloria

mi humilde versión de toda nuestra historia.

Quizá así es

o no

Anda a saber…

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