Nacido en Toulouse, Carlos Gardel saldo la disputa con respecto a su nacionalidad con una frase tan genial como romántica: “Nací en Buenos Aires a a los dos años y medio”. Claro, eso no cambia que sea francés de nacimiento, pero quien se animaría a negar que es el exponente máximo de la música criolla. El día de su natalicio es ante esto, un detalle menor. Al igual que con el zorzal criollo, la partida de nacimiento del gobierno del Frente de Todos dice que nació un 10 de diciembre, pero se dará vida y comenzara su derrotero a partir de Marzo de este año.

Y esto parece ser así para el oficialismo, la oposición  y los analistas de todos los arcos, que ven razonable juzgar y analizar su gestión a partir de ese momento en el tiempo, que las buenas prácticas de la realpolitik y el ejercicio democrático avalan.

Esto, claro está, no quiere decir que el gobierno no haya hecho nada hasta hoy. Todos los ministerios se mueven con una línea de conducta homogénea y un mensaje claro. Vocación de servicio, prioridad en los más desfavorecidos y honrar el rol del estado, que se presenta como reparador de su propio retiro durante los cuatro años de la derecha en el poder.

La negociación con los acreedores, a la espera del acuerdo y el visto bueno del FMI para la reestructuración de la deuda, es hoy el ordenador y la base sobre la cual se delineara el plan económico del gobierno. También es el disparador de las críticas de un lado y el otro del antagonismo argentino, llamado actualmente de forma mediática como “la grieta”, que goza de una excelente salud luego de por lo menos 210 años.

Del centro a la izquierda de la coalición de gobierno se reclama una negociación de la deuda firme y con los costos sobre los que la contrajeron, que bien podría simplificarse en los sectores representados por la ahora oposición de cambiemos: sectores concentrados del campo, empresas privatizadas de servicios públicos y el sistema financiero. El despilfarro de una cantidad exorbitante de dólares por parte de un gobierno (campaña electoral incluida) que fue un rotundo fracaso no debería ser soportada por una población que los padecería dos veces si el ajuste recayera sobre sus espaldas. Y es cierto que no hay medias tintas. O se negocia con el foco en la mayoría del pueblo o se cae en el teorema de la imposibilidad neoliberal, donde no hay nada más que hacer que acatar las reglas del mercado y el capitalismo financiero occidental, donde se gobierna con austeridad en pos de engordar las cuentas de fondos buitre y los conocidos rentistas locales. 

Como ya se trató en este espacio hace unos días, la mirada fiscalista es un acierto si se hace con el foco puesto en el superávit y no en el ajuste del gasto. La forma en que se diseñe la arquitectura impositiva y su éxito en recaudar equitativa y eficientemente son la carta ganadora de la confianza de propios y ajenos.  

Del otro lado, los organizadores de la marcha por los 5 años de la muerte del fiscal Nisman, los tractorazos y los representantes locales de los acreedores externos hacen su parte, por ahora con poca resonancia por la perdida de su vieja y eficaz arma letal, la cotización del dólar. Y gracias al super CEPO que deja Macri, paradójicamente.  

El discurso del odio es sencillo, fácil de calar cuando la situación económica es endeble como en la actualidad. El costo de la política, los planes, los inmigrantes. Todo ese mix que parece ser perfectamente interpretado por el ala mas dura de la oposición, que en términos económicos sigue ofreciendo las mismas recetas que en solo 4 años dejaron a la economía argentina en default y al borde de una crisis muy severa.

La tendencia alcista de la inflación heredada y que ayer se conoció que trepo a su valor más alto desde 1991, pondrá a prueba al gobierno cuando se abran paritarias y la puja distributiva llegue a su clímax. Para colmo, no hay que dejar de mirar lo que pasa en Medio Oriente, situación que tensiona el precio de los precios. El aumento de la energía siempre es inflacionario, o para los países que se abastecen con importaciones o para los que a pesar de ser productores, atan su valor con el internacional. Y no parece ser que la gestión Nielsen, abocada a buscar inversiones para explotar vaca muerta desde YPF haga algo diferente. Ya se dijo, la única política que importa es la internacional, y eso impacta en la economía, sin dudas.  

Así las cosas, si el acuerdo llega finalizando el primer trimestre como es la intención del gobierno y el FMI, se podrán hacer las primeras reflexiones sobre el rumbo tomado por el gobierno y su pericia para logra los primeros objetivos. En este caso, nada menos que el de ordenar una macroeconomía desbordada, hacer crecer la actividad y encuadrar un proyecto nacional, soberano y con el foco en la urgencia social con un país endeudado en un contexto internacional por demás complejo.  

Que nos inspire Gardel.

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