Así lo aseguró hoy Armando Pepe, Presidente del Colegio de Corredores Inmobiliarios. “Veníamos en caida libre y recibimos una puñalada casi mortal. El mercado está totalmente paralizado”.

Ocurre que el control de cambios que entró en vigencia esta semana establece un tope a la compra para particulares de U$S10.000 al mes. Esto afecta directamente a las inmobiliarias porque la compra-venta de propiedades se realiza casi exclusivamente en dólares pero los prestamos bancarios se realizan en pesos.

Con la nueva medida, las personas que cuentan con un crédito aprobado no pueden cambiar los pesos para efectuar la transacción y la operación queda congelada. Armando Pepe sostuvo que “una solución práctica sería que si alguien viene a comprar un departamento y se firma un boleto de compra venta, que se pase ese boleto al banco y que los mecanismos funcionen rápido”.

También recordó los certificados CEDIN, que habían sido lanzados por el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, y que permitían financiar inversiones inmobiliarias, un mecanismo que en su momento logró reactivar el mercado.

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