Este sábado arrancó oficialmente la campaña electoral para las elecciones del 27 de octubre. Desdibujadas tras el contundente resultado de las primarias, las estrategias de campaña del oficialismo y la oposición se debaten entre la disputa del voto y la gobernabilidad. ¿A qué aspira cada espacio político en medio de la debacle económica y social?

La alianza oficialista, Juntos por el Cambio, es la más afectada por el desenlace de las PASO. No solo por el efecto político evidente de haber quedado a una distancia de 15 puntos del Frente de Todos, sino también por el cimbronazo que esto ocasionó sobre sus manuales de campaña. La combinación imbatible de encuestas, Big Data, hipersegmentación y billetes –muchos billetes- invertidos en comunicación digital, le hizo agua por todos lados.

La fragilidad de las relaciones políticas dentro del partido de gobierno, acrecentadas por los distintos criterios sobre cómo abordar el proceso electoral de las primarias, convertidas en una suerte de guerra fría con varios frentes de batalla, terminó de estallar en el bunker de Costa Salguero.

Más allá de la anécdota de los insultos de Elisa Carrió a Durán Barba, o del papelón presidencial de mandar a dormir al país antes de dar a conocer los resultados oficiales, ese domingo el gobierno inició un camino de improvisación político-comunicacional que se profundizó a lo largo de los días.

La caótica reacción del oficialismo confirmó que las encuestas privadas, sobre las que edificaron la campaña, decían lo mismo que las que publicaron en la prensa: No existía un plan de contención para una derrota de tamaña magnitud porque los números –responsabilidad de Marcos Peña y Duran Barba- eran erróneos y el escenario no estaba previsto.

El jefe de gabinete –y de campaña- es el apuntado a pagar los platos rotos. Visto por la mayoría de la dirigencia oficialista como principal responsable de lo sucedido, sigue siendo el encargado de ordenar la tropa bajo la idea de que es posible revertir el resultado en octubre. Si bien las matemáticas dicen que se puede, los mercados, el establishment y los medios de comunicación piensan lo contrario.

Ante este panorama desalentador, con 50 días por delante que parecen una eternidad, el oficialismo eligió suspender su campaña hasta octubre. El anuncio, irrealizable ya que el partido de gobierno no puede renunciar al activo electoral de la gestión, intenta reforzar la idea de que el proceso eleccionario es la causa principal de la crisis en que se encuentra el país, direccionando la responsabilidad al candidato del Frente de Todos.

Al otro lado del ring, el equipo de campaña de Alberto Fernández intenta que el exitismo no se transforme en su principal bandera electoral. El aura de presidente electo que rodea la figura del candidato obliga, también, a repensar una estrategia que estaba diseñada en la polarización constante, con un contrincante de pie, que hoy parece pedir la toalla.

Mantener el ataque contra Mauricio Macri en un contexto de estas características puede terminar jugando en contra. Uno de los responsables de la campaña del principal candidato opositor sostiene que es momento de “empezar a trabajar sobre las expectativas” del futuro gobierno, porque las promesas de campaña son un arma de doble filo.

Así lo ejemplifica por estos estos días el archivo del debate presidencial del 2015, que erosiona la credibilidad del presidente cada vez que alguien lo desempolva en una red social. Ante una contienda cuyo resultado parece asegurado, el albertismo intentará comenzar a construir el relato de su propio “estado del Estado” con el que se encontrarán, salvo una remontada épica de Cambiemos, a partir del 10 de diciembre.

Mientras unos se preocupan por direccionar la campaña hacia el 27 de octubre, otras cabezas ya se concentran en la conformación de un potencial gabinete nacional. Aunque algunas carteras claves, como la de Desarrollo con Daniel Arroyo, tienen nombre y apellido desde hace tiempo, el triunfalismo aceleró la disputa –discreta y ordenada- por el resto de los lugares.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre acá