Grandes actores, una novela ganadora del premio Pulitzer, cineasta y director de fotografía reconocidos ¿puede una película verse perjudicada por apuntar demasiado a la excelencia?

Filmada con una belleza pristina, gran calidad en (la mayoría de) sus actuaciones pero completamente carente de vida. Así podríamos empezar a definir este nuevo intento de Oscar-bait (“carnada para el Oscar”: Dícese de las películas cuya única razón de existir es convertirse en objeto de prestigio y laureles en la temporada de premios).

Ansel Elgort hace lo que puede con un personaje que nunca termina de levantar. Un desperdicio de carisma.

La novela de Donna Tartt parecía uno de esos proyectos “inadaptables” que muchas veces intentan llegar a la pantalla. El libro de más de 1000 páginas cuenta la historia de Theodore Decker, un niño que pierde a su mamá a la tierna edad de 13 años cuando una bomba estalla en el Museo Metropolitano de Arte de New York. Completamente shockeado, Theo rescata de los escombros una pieza de arte pintada por Carel Fabritius (uno de los pupilos de Rembrandt), un pequeño cuadro de un jilguero atado a una jaula. Esa pintura -la favorita de su madre-, se convierte en una fuente de esperanza para Theo mientras desciende en una vida de crímen, drogas y falsificación de arte a medida que crece.

El libro premaneció durante más de 30 semanas en la lista de best sellers del New York Times y ganó el premio Pullitzer de ficción en 2014. El jurado del Pullitzer destacó “la madurez de una novela maravillosamente escrita, con unos personajes exquisitamente perfilados que narra la dolorosa implicación de un chico con un famoso cuadro que se ha librado de la destrucción”. La crítica habló maravillas de la profunda narración de Tartt, llena de detalles, momentos sensoriales y de sincera emoción. Llevar esta historia laureada al cine solo puede resultar en un producto excelente ¿verdad?… Bueno, no.

Finn Wolfhard tiene el peor acento ruso desde John Malkovich en Apuesta Final (1998)

Gélida y desalmada, la trama de El Jilguero avanza más por inercia que por otra cosa. El hecho de ir y venir desde su juventud traumada y solitaria a una adultez de frivolidad y drogas no le hace nada bien a la narración. El espectador nunca termina de engancharse con ninguno de los momentos de la vida de Theo. Finn Wolfhard (Stranger Things) interpreta a Boris, un jóven de ascendencia ucraniana que se hace amigo del joven Theo luego de que su padre desaparecido (un Luke Wilson actuando en un registro tan accidentalmente cómico que parece salido de otra película) se lo lleve a vivir a Las Vegas.

No todas son pálidas en el apartado actoral. Ansel Elgort (Baby Driver, 2017) y Oakes Fegley (Pete’s Dragon, 2016) hacen un muy buen trabajo encarnando al protagonista en sus distintas etapas de crecimiento, Jeffrey Wright (Westworld) se pone en la piel de Hobbie un restaurador de antiguedades que se convierte en mentor y una especie de figura paterna de Theo. Y Nicole Kidman (Big Little Lies) cumple con un breve papel de “madre adoptiva” de Theo en su juventud.

El joven Oates Fegley logra vender el trauma y la emoción de la niñez huérfana de Theo

La primera co-producción entre Warner Bros. Pictures y Amazon Studios podría haberse visto beneficiada de ser desarrollada como una miniserie de pocos capítulos en lugar de una película que dilapida el potencial de su material de base para contar una historia que intenta ser profunda y se queda solamente en las intenciones. También la historia podría desarrollarse y “respirar” más en un formato episódico de mayor extensión, en lugar de pasar de un drama duro sobre un niño huérfano a un thriller criminal de robo de arte y drogas que culmina en un tiroteo en Amsterdam (no, en serio) de una escena a otra.

Mas allá del buen trabajo de los protagonistas, otro punto fuerte del film es la muy cuidada y estilizada fotografía, cortesía del oscarizado Roger Deakins (Skyfall, 2012 / Sicario, 2015 / Blade Runner 2049, 2017). El Jilguero termina fallando a la hora de contar una historia que se arrastra bajo el peso de su auto importancia, más allá de sus buenas intenciones.

Título Original: The Goldfinch. Año: 2019. Dirección: John Crowley. Guion: Peter Staughan (basado en la novela de Donna Tartt). Música: Trevor Gureckis. Duración: 149 minutos. Elenco: Ansel Elgort, Nicole Kidman, Oates Fegley, Jeffrey Wright, Finn Wolfhard, Luke Wilson, Sarah Paulson, Willa Fitzgerald, Ashley Cummings, Aneurin Barnard.

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