Los ejemplos sobre activismo adolescente fueron aumentando en los últimos años, por lo menos aquellos casos que tiene trascendencia mediática y política, pero a pesar de que el mundo sigue girando y el tiempo no vuelve hacia atrás, se siguen subestimando las capacidades de lxs jóvenes y se tiende a menospreciar sus conocimientos, a estigmatizar sus expresiones y a sostener que su única opción es ser títeres de un poder adulto y superior que dirige sus discursos.

Es una gran paradoja pensar que la juventud es un periodo de pura energía y transformación, pero normalizamos el pensamiento de que no tienen el poder ni la capacidad para modificar conductas o ideas a nivel colectivo dentro de una sociedad.

Cumbre para la Acción Climática: la reacción de Greta Thunberg al ver al presidente Donald Trump en la sede de Naciones Unidas (REUTERS/Andrew Hofstetter)

Greta Thunberg nuevamente fue noticia por su discurso frente al cambio climático y el calentamiento global antropogénico -es decir, producido por los hábitos de vida de los seres humanos- en la Cumbre para la Acción Climática en la ONU, el pasado 23 de septiembre en Nueva York, EE. UU. No solo fue tapa por su posición tomada sobre el tema, sino por sus gestos frente al forever inconmovible Donal Trump, que se encargó luego de menospreciarla en Twitter.

Donald Trump se refiere a Greta como “Una chica joven y feliz que espera un futuro brillante y maravilloso”.

Actualmente se calcula que viven 1.000 millones de jóvenes en el mundo, lo que significa que por cada cinco personas, una de ellas tiene entre 15 y 24 años (edad considerada desde 1985 como “juventud”). El 18% de la de la población está representada por jóvenes y de ese porcentaje, algunos no quieren ser líderes mañana… Lo quieren hoy.

El estereotipo de adolescente incluye, a grandes rasgos, la idea de que nada importa excepto lo superficial y que son emocionalmente controversiales y caóticxs. Lo que resulta en algo obvio: aquello que brota de su cerebro, aquello que sale de su boca, aquello que hacen… No debe, ni puede, tomarse en serio. En serio se toma al adultx.

Greta Thunberg es oriunda de Suecia y tiene 16 años. La mitad de su vida, si… la mi-tad-de-su-vida, se ocupó de investigar el impacto de la actividad humana en la temperatura del planeta y cuáles son las consecuencias a mediano y largo plazo. Mientras el resto, me incluyo, piensa en futuro de acá a 20 años, el cerebro de Greta tiene un mapeo más amplio. Su capacidad de concentración y su inteligencia, combinadas con su dificultad de sociabilizar y su gran apego moral, la hacen preocuparse y obsesionarse con el tema, tanto que puede a los 11 años hacer una huelga de hambre en la escuela. Pero Greta es un títere… Pero Greta no sabe lo que dice… Pero Greta, no entiende el mundo de los grandes… ¡Oh Greta!

Algo parecido sucede en nuestro país con el activismo político de Les Jóvenes, especialmente con la figura de Ofelia Fernández. Puesta una y otra vez en el lugar de “chiquita”. Recuerdo una nota de RealPolitik que me llamó la atención por burda y por sostener, con construcciones nefastas, la apología que el adolescente y la política no van juntxs. La volanta ya comenzaba así “Hace agua con solo 19 años”. Leelo otra vez… Traducido sería algo así como “Comienza a fracasar con solo 19 años”.

Ofelia Fernández en su exposición en la Cámara de Diputados durante el debate por la IVE. Mayo 2018.

Luego seguía bajándole el precio en el correr de las malas palabras y menciona “Con una carrera política tan breve como contradictoria, su principal aporte a la lista se basa en los 126 mil púberes que la siguen en su cuenta de Twitter”. Podríamos pensar que el diario comandado por un estudiante de Harvard sea adepto a la clínica psicoanalítica de Lacan, pero en el barrio, en el análisis del discurso político, tratar de “púber” es decirle a la juventud “te falta vida y desarrollo, calmate”.

Les Jóvenes, disruptivos y llenos de colores, viven en el planeta -ese planeta que preocupa no solo a Greta- desde los 2000, aproximadamente. No nacieron en el culto de la parsimonia política, nacieron en un contexto de ebullición social, en un contexto en que se hablaba más de política que de Ferraris y presidentes.

La característica que conocen y manejan las redes sociales e Internet desde muy chicxs, es paradigmática. Su conocimiento del mundo es global y eso los obliga, de alguna u otra manera, a interpretar su realidad como una realidad colectiva. No le temen a romper con el lenguaje ni combinar la reflexión política con el meneo hasta abajo. Saben que el mundo de “Esto es así porque siempre lo fue” es un mito eterno, y poco les interesa. El mundo de “Esto es así porque siempre lo fue” no parece haber funcionado en estas latitudes.

Ofelia transita sus 19 años, se hizo reconocida luego de la toma del Colegio Nacional Carlos Pellegrini, por dejar en evidencia a Eduardo Feinmann en su programa, por cargar el estigma de “Influencer política” cuando en realidad solo se dedica a lo segundo. Ofelia, al día de hoy, es la candidata a diputada más joven que hayamos conocido. Quiere trabajar como una adulta y la queremos tratar de niña.

Creo que a veces la democracia se olvida que “Les púberes” también necesitan estar representados, mucho más en este tiempo histórico. No solo porque tienen el derecho de ser correspondidos en el ámbito de políticas públicas, sino porque es necesario que la ciudadanía y el poder político comprendan que no somos la última generación de adultxs. El mundo sigue después de que muera el último millennial.

Greta y Ofelia tienen nombres de literatura, están siendo narradas por sus ojos y por los ojos extraños. Con la fuerza de la juventud, con la ruptura de la solemnidad, con las ganas de saber que el mundo también es de ELLES. No finjamos que no, “La vida le pertenece a los vivos” diría Goethe.

10 COMENTARIOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre acá